lunes, agosto 03, 2009

Salvador Bartolozzi: notas para una biografía (7)

Salvador y Magda en la época del exilio mexicano

4. Consolidación personal y profesional (1914-1936).
Fuente Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Antonio Espina apunta como hecho decisivo en la vida de Bartolozzi el inicio de su relación con Magda Donato —seudónimo adoptado por Carmen Eva Nelken—, "Compañera y amada del artista desde los treinta y tantos años de este hasta su muerte"24.
Madrileña de padres judíos, Magda Donato fue mujer adelantada a su tiempo; como su hermana Margarita Nelken, con la que mantuvo una difícil relación, luchó por cambiar la situación de la mujer en la sociedad española, especialmente desde su profesión de periodista. Ejerce como tal desde 1917 en las páginas de El Imparcial, El Liberal, La Tribuna, Informaciones y posteriormente en Heraldo de Madrid, Estampa y Ahora, compaginando su trabajo con la labor de escritora y traductora, además de su actividad como actriz aficionada en grupos teatrales de vanguardia.

La relación de Salvador con esta mujer de gran carácter, una vez superada la traumática ruptura familiar, imprimió un ánimo renovado a su trayectoria artística:

A partir de este momento de toma de posesión de sí mismo, de dominio pleno de los propios recursos y de ver claro el sendero que el destino señala, momento que se inicia para nuestro artista hacia 1914, Bartolozzi avanza por la vida en triunfador y a gran velocidad [...] Salvador y Magda se conocen en 1914. Magda es una adolescente bella, fina y entusiasta, a quien la deslumbran por igual la simpatía personal y el prestigio artístico del hombre "ya mayor" que es Bartolozzi. Para este no es empresa difícil modelar a su gusto aquel espíritu de mujer casi infantil, ávido y sensible; para ella tampoco resultó arduo su empeño de cautivar profundamente al hombre, también un poco infantil, como buen artista, que necesita y busca con ansiedad irreprimible el ser complementario que facilite el equilibrio de su ser difícil. En el verdadero amor la unidad es la pareja. Bien puede decirse que Magda y Salvador han realizado este ideal a través de su vida. Ella siempre más serena que él, ha sabido ser esa mujer de temple maternal y protector que rodea de auxilios imperceptibles al hombre que ama, comunicándole el optimismo salutífero de su firmeza en las fases de melancolía, cuando el varón cae en el desaliento o disuelve su voluntad en la amargura [...] Magda Donato escribe, proyecta, trabaja a su lado. Hacen los dos frecuentes viajes por España y por Europa, sobre todo a Francia, pues ambos gustan de Francia profundamente y adoran París25.

Conferencia de Magda Donato con la presencia de Valle-Inclán (1930)
tomada de http://www.fuenterrebollo.com

La relación chocaría sin duda con las convenciones la sociedad española de su tiempo, que condenaba de forma hipócrita las relaciones extramatrimoniales, aunque en la práctica tolerase la infidelidad masculina. Peor parada salía la mujer que, como era el caso de Magda, afrontara tal situación; si bien su condición de personajes públicos —como ocurría con actores, artistas y literatos— pudo suavizar el rechazo o la crítica.

Por otra parte, las propias convicciones de la escritora justificaban su postura personal; así, en una entrevista concedida en 1924 a Artemio Precioso, como prólogo de su novela La Carabina, la joven escritora tras referir algunos aspectos de su vida —vive en casa de sus padres y se costea sus gastos con el trabajo de periodista— expresa ideas muy radicales en torno a temas como el divorcio o la infidelidad, defendiendo el amor libre:

[...] el divorcio implica, naturalmente, el matrimonio, institución, a mi entender, inmoral y que creo que está llamada a desaparecer. Y me temo que el divorcio, suavizando el matrimonio, retrase su abolición. Las cosas malas, más vale que lo sean sin atenuantes [...] Disculpable [la infidelidad] no lo es ninguna; el engaño y la mentira son siempre viles y rebajan a quien los practica, sea hombre o sea mujer. Ahora, justificables, los son los dos. El adulterio es una consecuencia lógica del matrimonio, sobre todo del matrimonio sin divorcio. En cambio en el amor libre, la infidelidad me parece un crimen sin atenuantes de ninguna clase. Verdad es que en el amor libre la infidelidad es cosa rara y, por lo mismo, la moral mucho más pura y elevada26.


Magda Donato en su época de actriz en México

Aquella "toma de posesión de sí mismo" que databa Espina en torno a 1914 se traduce en la consolidación definitiva de Bartolozzi como dibujante editorial, en sus éxitos en los Salones de Humoristas y en diversos concursos de Carteles o en su posterior dedicación a la escenografía teatral ya en los años veinte. Magda Donato pudo estimular al artista en aspectos fundamentales de su trayectoria, como su contacto con los grupos teatrales de vanguardia o su dedicación como escritor y dramaturgo al público infantil, campos en los que siguieron una trayectoria paralela, y en los que Bartolozzi alcanzó la mejor expresión de su talento.

Estreno de Orfeo con decorados de Bartolozzi y actuación de Magda Donato, reportaje de LaEsfera, 12-I-1929

Esta novedad en la intimidad del artista coincide en el tiempo con otro acontecimiento determinante de su proyección pública: la fundación en 1915 por su amigo Ramón Gómez de la Serna de la tertulia de Pombo, uno de los centros fundamentales de la renovación cultural madrileña del primer tercio de siglo. La obra de Bartolozzi, uno de los pocos fieles a la tertulia hasta su desaparición, participa de una manera particular de concebir el arte y la literatura gestada en Pombo, al margen de escuelas o corrientes al uso. Artistas como Gutiérrez Solana, Bagaría, o escritores como Abril o Borrás, pombianos muy cercanos a Salvador, ilustran esta corriente de individualistas cuya obra es imprescindible para comprender la transición entre el modernismo y las vanguardias. Paralelamente, se integra en el grupo de dibujantes reunidos en torno a José Francés y sus Salones de Humoristas, contribuyendo activamente al movimiento de asociacionismo y dignificación de la profesión cuyos logros cristalizan desde mediados de los años veinte.


Ya en la década de los treinta, sobrepasado el medio siglo de vida, Salvador Bartolozzi es un artista consagrado que gozaba del favor del público y del respeto de nuevas generaciones de artistas y literatos. Dedicado por entonces con pleno éxito a sus espectáculos teatrales para niños, el dibujante se encontraba en plena madurez artística y a la altura de 1936 afrontaba con gran optimismo nuevas metas, como su proyectada incursión en el mundo de las películas de dibujos animados.

Notas
24 Véase: Antonina Rodrigo, "Magda Donato redimida por Semíramis", El Bosque, 12 (III-1996), pp. 95-107. Rodrigo recupera interesantes datos de la biografía de esta admirable mujer. Carmen Eva Nelken (Madrid 1898-Méjico 1966) era hija del alemán Julio Nelken Waldberg y Juana Esther Mansberger. Nelken, joyero de Breslau, poseía un floreciente negocio de joyas y relojería en la Puerta del Sol, proporcionó a sus hijas, Margarita y Carmen una esmeradísima educación; sin embargo señala Antonina Rodrigo "el estigma de emigrantes judíos, ateos, las marginaba". Carmen sufría la marginación en el seno de su propia familia, por la preferencia casi enfermiza de su madre hacia su prodigiosa hermana mayor, de ahí la decisión de desligarse de su apellido al comenzar su actividad como actriz y escritora y adoptar el seudónimo.

25 Op. cit. , p. IV.

26 En la misma entrevista expresa alguno de los postulados del feminismo de la época mucho más moderados: "Creo que conviene que la mujer intervenga en los asuntos públicos, pero siempre muy en mujer, para ocuparse de temas relacionados con la beneficencia, la maternidad, la higiene del hogar, la escuela, etc. El feminismo debe entenderse como "feminidad cultivada, elevada, consciente"; hacerlo sinónimo de "masculinismo" es un contrasentido, sobre absurdo, peligroso y desagradable" (Artemio Precioso, "A manera de prólogo. Las ideas y los pensamientos de la gran escritora y bellísima mujer Magda Donato", en Magda Donato, La carabina, La Novela de Hoy, núm. 129, 31-X-1924, pp. 3-9). Como señala Antonina Rodrigo, (art. cit., p. 96): "Las hermanas Nelken integrarán el grupo de mujeres progresistas que influyeron en sus contemporáneas en el periodo pre-republicano y durante la república: Victoria Kent, María Maeztu, Zenobia Camprubí, Isabel de Oyarzábal... de familias mixtas, padres o madres extranjeros casados con españoles/as, cuya mentalidad los apartaba visceralmente de los valores tradicionales del país, como el mantener a la mujer en la ignorancia y la sumisión." Respecto al idilio del dibujante y la periodista, Rodrigo señala algunas de las dificultades de "un amor torturante para los dos hasta que se consolida su relación": "Bartolozzi era padre amantísimo de sus hijos, de los que le cuesta separarse. Dentro del giro de su nueva vida junto a Magda, mantendrá siempre con ellos una relación permanente y afectiva" (p. 100)

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